¿Qué significa ser madre en dos de los países más desarrollados del mundo?

Islandia y Corea del Sur tienen economías avanzadas, altos niveles educativos y tecnología de punta. Sin embargo, para muchas mujeres, convertirse en madre significa vivir realidades completamente distintas.

Ser madre en un país desarrollado no siempre significa lo mismo

Cuando hablamos de países desarrollados solemos pensar en mejores salarios, mayor estabilidad y mejores servicios públicos. Pero existe una pregunta que revela otra parte de la realidad: ¿qué pasa cuando una mujer decide ser madre?

La respuesta cambia mucho dependiendo del país.

Mientras algunas naciones han construido modelos donde la maternidad puede convivir con la vida profesional, otras todavía enfrentan un fuerte conflicto entre tener hijos y mantener una carrera laboral.

Dos ejemplos muestran este contraste: Islandia y Corea del Sur.

🇮🇸 Islandia: la maternidad como una responsabilidad compartida

Islandia es reconocido como uno de los países con mayores avances en igualdad de género.

Una de sus principales fortalezas es su modelo de licencias parentales compartidas, donde tanto madres como padres tienen derecho a tiempo para cuidar a sus hijos. La idea detrás de este sistema es clara: la crianza no debe recaer únicamente sobre las mujeres.

Este tipo de políticas ha permitido que muchas mujeres mantengan una alta participación en el mercado laboral sin tener que elegir entre su familia y su desarrollo profesional.

Además, Islandia ha impulsado medidas de conciliación familiar que buscan que la maternidad no represente una pausa definitiva en la trayectoria laboral de las mujeres.

En este país, ser madre no significa necesariamente alejarse del mundo profesional.

🇰🇷 Corea del Sur: cuando la maternidad compite con la carrera profesional

Corea del Sur representa un contraste interesante.  Aunque es una de las economías más avanzadas del mundo y líder en innovación tecnológica, muchas mujeres enfrentan una realidad laboral marcada por largas jornadas de trabajo y una fuerte presión profesional.

Para algunas, la maternidad puede convertirse en un obstáculo para avanzar en su carrera. El país vive una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, un fenómeno relacionado con diversos factores: el alto costo de vida, la presión educativa, los precios de la vivienda y la percepción de que tener hijos puede afectar las oportunidades laborales de las mujeres.

Muchas jóvenes retrasan la maternidad o deciden no tener hijos porque sienten que el sistema laboral todavía exige elegir entre ser madre y crecer profesionalmente.

Dos países desarrollados, dos experiencias diferentes

La comparación entre Islandia y Corea del Sur muestra que la igualdad de género no depende únicamente del nivel económico de un país. También depende de cómo una sociedad entiende la crianza, el trabajo y el papel de las mujeres.

Un país puede tener grandes avances tecnológicos y económicos, pero si la maternidad sigue representando una desventaja profesional para las mujeres, la igualdad todavía tiene desafíos pendientes. Porque la verdadera pregunta no es solo:

“¿Un país es desarrollado?”

Sino:

“¿Ese desarrollo también incluye a las mujeres que deciden ser madres?”

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Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Directora General de Gunaa Revista

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