La verdadera magia de Navidad la hacen ELLAS

Diciembre llega como un suspiro tibio que intenta arroparnos, aunque a veces encuentre cicatrices donde antes había brillo. Es un mes que recuerda cosas que preferimos olvidar y, al mismo tiempo, despierta una esperanza que se rehúsa a apagarse. Quizá por eso, cada año, cuando el mundo entero mira hacia el cielo esperando que algo mágico pase, son las mujeres quienes terminan sosteniendo la luz que de verdad importa. No la que cuelga del árbol, sino esa luz íntima, emocional, esa que une, acompaña y repara.

Mientras la ciudad corre buscando regalos, detrás del telón de la Navidad hay mujeres que organizan, planean, cocinan, median, escuchan, y se anticipan a los vacíos que nadie más nota. Ellas cuidan que nadie se quede fuera, que la mesa alcance, que la risa vuelva a aparecer, aunque sea poquito. Ese trabajo silencioso es liderazgo puro. No un liderazgo de focos ni micrófonos, sino uno que se ejerce desde el corazón y que sostiene más de lo que cualquiera imagina.

Para muchas, este año fue una batalla constante: romper patrones que dolían, salir de relaciones que apagaban, luchar por un espacio en ambientes que aún nos quieren pequeñas, sostener cargas que no pedimos. Llegar a diciembre, para algunas, ya es un acto de valentía. Y por eso, a veces, esta temporada no se trata de decorar la casa, sino de decorar el alma; de colgarnos nuevas intenciones, de permitirnos un descanso merecido, de mirarnos con la ternura que tantas veces entregamos a otros.

En un mundo que sigue cuestionando nuestras voces, diciembre también nos recuerda la importancia de escucharnos entre nosotras. La sororidad se vuelve un refugio cálido: ese abrazo que no juzga, ese “yo te creo”, ese “aquí estoy”. Es la fogata donde calentamos lo que el año dejó frío. Y cuando una mujer avanza, abre camino para todas. Esa red invisible es, quizás, el verdadero espíritu navideño: cuidarnos, sostenernos, volver a encontrarnos.

Por eso, este mes no nos pide perfección; nos pide presencia. Nos pide respirar. Nos pide volver a nosotras mismas. A las mujeres que siguen intentando aun con las manos cansadas, a las que crecieron en silencio, a las que este año se reconstruyeron pedacito por pedacito, a las que sostuvieron luz para otros cuando apenas les quedaba una chispa: esta Navidad también es para ustedes.

Porque, al final, la verdadera magia de diciembre no está en las luces… está en las mujeres que las encienden.

Picture of Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Directora General de Gunaa Revista

Continue Reading
Recent Posts
Advertisement