Mujeres en el Ejército Mexicano 2026: presencia, mando y desafío en las fuerzas armadas

El 19 de febrero es una fecha que se mira desde los uniformes, los desfiles y las banderas. Pero si observamos con atención, también es una oportunidad para visibilizar el papel que han jugado —y siguen jugando— las mujeres en el Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea.

Más allá de los estereotipos y la historia oficial, hoy esta presencia crece, se fortalece y cuestiona reglas que solían limitar su participación. En la actualidad, más de 42 000 mujeres integran la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), una cifra que representa un cambio profundo en el rostro de una institución donde durante décadas su presencia fue marginal o reducida a roles auxiliares.

Esta participación ya rebasa el 20 % del personal militar activo y, de seguir las tendencias, se espera que para 2030 representen hasta el 35 % de las fuerzas regulares. Este avance no es casualidad ni mero símbolo: responde a transformaciones institucionales, sociales y educativas que han ampliado las oportunidades de acceso a la carrera militar. Las mujeres ya no solo forman parte de áreas administrativas o médicas; hoy están en unidades operativas, cuerpos tácticos y funciones estratégicas que reflejan su capacidad para enfrentar —y liderar— retos complejos en la defensa del país.

Un ejemplo de esto es el ascenso de Olga Lidia Juárez Patiño, quien en 2024 alcanzó el grado de General de Brigada, uno de los niveles más altos en el Ejército Mexicano y un hito para la participación femenina en la institución. Como directora del Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y Neonatología, Juárez Patiño ha sido presentada como un referente de la apertura y la competencia profesional sin distinción de género dentro de las Fuerzas Armadas. Pero el avance no se limita a unos pocos nombres. El papel de las mujeres en funciones operativas es cada vez más diversificado: desde personal en logística y comunicaciones hasta especialistas en unidades técnicas, médicas y de inteligencia. Hay mujeres paracaidistas, pilotos, ingenieras, mecánicas, y sargentos desempeñando tareas que hace apenas una década eran prácticamente inaccesibles para ellas.

A pesar de estos avances, los desafíos persisten. Las mujeres siguen estando subrepresentadas en los rangos más altos de mando, y aún hay brechas significativas en ascensos a posiciones de mayor responsabilidad comparadas con sus pares masculinos. Esto no es exclusivo de México, pero en el contexto nacional es un punto de discusión que—como sociedad—todavía requiere atención, debate y políticas que impulsen una equidad real. Todavía hoy, para muchas, optar por una carrera militar es romper con normas tradicionales que asociaban la fuerza y la defensa con la masculinidad. Sin embargo, las mujeres en el Ejército Mexicano están demostrando que el compromiso con la patria no entiende de género, sino de disciplina, profesionalismo y valor.

Este 19 de febrero, al saludar a las filas, las tropas y el paso firme del Ejército, también se debe reconocer a las mujeres que ahí están: quienes hacen guardia, quienes enseñan, quienes lideran, quienes ponen el cuerpo en misiones y quienes históricamente abrieron la puerta para que hoy su participación no sea una excepción, sino una realidad tangible. Porque hablar del Ejército Mexicano hoy es también hablar de las mujeres que lo integran, lo fortalecen y lo redefinen. Y ese relato merece ser tan visible como las banderas que ondean en cada aniversario.

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Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Directora General de Gunaa Revista

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