Mujeres científicas mexicanas premiadas por L’Oréal–UNESCO 2025: talento que transforma el futuro

Caminar un laboratorio exige más que destreza. Exige paciencia, resiliencia, curiosidad infinita y, sobre todo, la capacidad de cuestionar lo que damos por sentado. En países donde la ciencia históricamente ha sido terreno dominado por hombres, las mujeres han tenido que abrirse paso dos veces: primero para estudiar, luego para ser reconocidas por lo que hacen. Y ese es justo el sentido profundo de los premios “Para las Mujeres en la Ciencia”, una alianza entre L’Oréal Groupe México, UNESCO y la Academia Mexicana de Ciencias que este año —en su edición 2025— iluminó a ocho mujeres cuyo trabajo no solo es riguroso, sino también transformador para nuestras comunidades y nuestro futuro científico.

La ceremonia, realizada en un recinto que históricamente ha sido epicentro cultural —el Lunario del Auditorio Nacional—, no fue un evento protocolario más: fue un testimonio de compromiso. Un recordatorio de que la ciencia no es un lujo, sino una herramienta para resolver problemas reales, y que su avance depende de la diversidad de mentes que la habitan.

Lo primero que llamó la atención fue la amplitud de disciplinas que abarcan estas ocho ganadoras. Desde volcanología hasta biotecnología alimentaria, pasando por inmunología, genética y nanotecnología, sus proyectos no se limitan a escribir artículos académicos: están pensados para incidir en la salud pública, en la seguridad alimentaria y en la comprensión de nuestro propio cuerpo y planeta.

Entre ellas, la volcanóloga Lucía Capra Pedol, cuyo trabajo en procesos geológicos va más allá de entender estructuras inertes: abre puertas para mejorar la predicción de erupciones y proteger comunidades enteras frente a amenazas naturales.

También destacan científicas como Edda Lydia Sciutto Conde, que desde las ciencias de la salud dirige investigaciones sobre cisticercosis y estrategias inmunológicas innovadoras; y Blanca Rosa Aguilar Uscanga, pionera en biotecnología alimentaria que busca alimentos funcionales con compuestos bioactivos que cuiden nuestra salud sin perder calidad nutricional.

No menos relevantes son las premiadas en la categoría de talentos emergentes —investigadoras jóvenes que representan la próxima generación de cambio científico—. Sus proyectos van desde plataformas luminescentes para biodetección de virus como el SARS-CoV-2 en muestras hospitalarias, hasta la caracterización de genes que escapan a la inactivación de cromosomas X en enfermedades autoinmunes pediátricas, pasando por la biología molecular de especies endémicas mexicanas o tecnologías de trasplante ocular con impacto clínico potencial.

Lo que une a estas científicas no es solo su excelencia académica, sino el hecho de que todas están transformando problemas complejos en soluciones tangibles para nuestra sociedad. Desde la salud, la alimentación y la biotecnología, hasta la comprensión de fenómenos naturales que nos rodean, sus investigaciones son respuestas a preguntas urgentes.

El reconocimiento también destaca la importancia de visibilizar la presencia femenina en espacios donde tradicionalmente ha habido brecha de género. El premio impulsa no solo la visibilidad de sus trabajos, sino su liderazgo, acceso a recursos y expansión del impacto social de sus investigaciones. Eso es fundamental para inspirar a más niñas y jóvenes a imaginar que la ciencia no es un club exclusivo, sino un campo abierto a quienes quieran pensarlo, cuestionarlo y transformarlo.

Durante la ceremonia, se rindió homenaje a Julieta Fierro, referente histórica de la divulgación científica en México, subrayando que el camino de la excelencia se construye no solo con conocimiento, sino con la curiosidad compartida y la voluntad de contagiarla a más generaciones.

La ciencia, como cualquier otra forma de conocimiento, se fortalece cuando se pluraliza: cuando deja de ser algo distante y se vuelve cercana, accesible, diversa. Y en eso estas ocho mujeres ya están dejando una marca profunda. No solo por lo que investigan, sino por lo que representan: un futuro donde más mujeres reclamarán su lugar en cada laboratorio, cada campo de investigación y cada aula.

Porque la ciencia no solo necesita talento: necesita reflejar la complejidad y riqueza de quienes la hacen posible.

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Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Directora General de Gunaa Revista

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