¿se puede rechazar el feminismo mientras se ejercen derechos que el feminismo ayudó a ampliar?

Hablar de brecha salarial de género no significa únicamente comparar cuánto gana un hombre y cuánto gana una mujer por realizar un trabajo. La diferencia salarial también refleja las oportunidades que cada persona ha tenido para acceder, permanecer y crecer dentro del mercado laboral.

En México y otros países, las mujeres han aumentado su participación profesional y cada vez ocupan más espacios de liderazgo. Sin embargo, continúan enfrentando obstáculos que pueden afectar sus ingresos: mayor presencia en empleos informales, interrupciones de trayectoria relacionadas con los cuidados, menor representación en sectores mejor remunerados y dificultades para llegar a puestos de decisión.

La maternidad también puede marcar una diferencia importante. Muchas mujeres reducen sus jornadas, abandonan temporalmente sus carreras o enfrentan dificultades para regresar al mercado laboral después de tener hijos. Mientras tanto, las responsabilidades de cuidado continúan distribuyéndose de manera desigual.

A esto se suman factores menos visibles, como los sesgos al contratar, negociar un salario o considerar a una persona para un ascenso.

Cerrar la brecha salarial entre hombres y mujeres requiere más que establecer el principio de igualdad. También implica crear condiciones laborales transparentes, reconocer el valor de los cuidados, facilitar la conciliación y garantizar que las mujeres tengan las mismas posibilidades de crecer profesionalmente.

Porque hablar de igualdad laboral no es solamente hablar de oportunidades para conseguir un empleo.

También significa preguntarnos si, cuando una mujer llega a la misma posición, su trabajo está siendo valorado de la misma manera.

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Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Directora General de Gunaa Revista

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