Alma Rosa Rojo convirtió la búsqueda de su hermano desaparecido en una lucha colectiva. Este sábado fue atacada a balazos en Culiacán junto con su hija; ambas fueron trasladadas a un hospital y se reportan estables.
En 2009, la vida de Alma Rosa Rojo cambió cuando su hermano, Miguel Ángel Rojo Medina, desapareció en Sinaloa. Desde entonces, ella comenzó una búsqueda que con los años se transformó en una causa colectiva.
Alma Rosa se convirtió en una de las pioneras de la búsqueda de personas desaparecidas en Sinaloa y fundó Voces Unidas por la Vida, colectivo desde el que ha acompañado a otras familias y participado en rastreos en cerros, panteones y posibles fosas.
Durante 17 años, su búsqueda ha tenido un objetivo: encontrar a Miguel Ángel y evitar que su historia quede en el olvido.


Este 29 de agosto, Alma Rosa viajaba en un vehículo por la colonia Estela Ortiz de Toledo, en Culiacán, cuando hombres armados dispararon contra el automóvil. Ella resultó herida en un brazo y su hija también sufrió lesiones. Tres menores que viajaban con ellas fueron atendidas tras el ataque.
La Fiscalía de Sinaloa investiga el caso como tentativa de feminicidio y analiza si la agresión podría estar relacionada con su labor como buscadora.
El ataque también provocó la exigencia de colectivos para garantizar protección a Alma Rosa, su familia y otras mujeres buscadoras.
La historia de Alma Rosa representa a muchas mujeres que, después de la desaparición de un familiar, terminan convirtiéndose en investigadoras, rastreadoras y defensoras de derechos humanos.
Ellas buscan respuestas cuando el silencio se vuelve demasiado largo.
Alma Rosa lleva 17 años buscando a su hermano. Hoy, también nos recuerda que quienes buscan necesitan ser protegidas.
Directora General de Gunaa Revista








