Adiós a Herminia Castañeda la maestra que Hizo Bailar a Querétaro

Cuando una bailarina se va, no muere: se convierte en eco. En cada salón donde una niña se pone las zapatillas por primera vez. En cada escenario donde una alumna da su primer giro perfecto. En cada corazón que aprendió que la danza no es solo movimiento… es lenguaje del alma.

Querétaro dice adiós a Herminia Castañeda San Román, la mujer que en 1973 llegó desde Veracruz con un sueño bajo el brazo y fundó la Escuela de Danza Nijinsky —la primera con programa académico formal de ballet clásico en el estado—.

Más de cinco décadas después, su legado no cabe en palabras: Miles de alumnas y alumnos que encontraron en la danza una vocación, una terapia, una forma de ser. La Compañía de Ballet que cofundó. La asociación Termel que impulsó en los 70 para promover la danza. Y ese salón en Plaza de las Américas donde generaciones aprendieron que la disciplina es amor disfrazado.

Hace apenas un año, la Facultad de Artes de la UAQ la homenajeó con un acto que todavía emociona: lectura de semblanza, video de su vida, reconocimiento, danzas en su honor, exposición fotográfica y brindis. Su hija Silvia Ramírez Castañeda habló de orgullo y amor por esa mujer fuerte que llegó a los 80 años plena y bailando.

Hoy Querétaro la despide con el mismo cariño. Porque Herminia no solo enseñó pasos: enseñó a volar. Enseñó que el cuerpo habla cuando las palabras fallan. Enseñó que la gracia no es perfección, es verdad.

Gracias, maestra, por cada clase, cada corrección, cada “una vez más” que nos hizo mejores. Tu legado sigue vivo en cada puntada, en cada elevación, en cada niña que hoy sueña con ser como tú.

Querétaro baila hoy con lágrimas… pero baila.

Porque tú nos enseñaste que la vida, al final, se baila.

Descansa en paz, Herminia Castañeda San Román.

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Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Directora General de Gunaa Revista

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