Hay victorias que se celebran por el resultado y otras que también invitan a mirar de otra manera el camino que las hizo posibles.
El 11 de octubre, Donovan Carrillo conquistó el Tayside Trophy 2026 en Dundee, Escocia, con una puntuación de 234.63 unidades. El mexicano llegó al programa libre en segundo lugar y consiguió remontar hasta quedarse con el oro.
A sus 26 años, el patinador continúa consolidando una trayectoria que ha llevado a México a competir en uno de los escenarios más exigentes del deporte sobre hielo.
El patinaje artístico exige fuerza, precisión, disciplina y control. Pero también necesita interpretación, musicalidad y capacidad para transmitir emociones. La técnica sostiene cada movimiento; la expresión le da sentido.
Carrillo ha construido una presencia que combina esas dimensiones. Su propuesta artística y sus elecciones musicales han contribuido a acercar el patinaje a públicos que quizá nunca habían seguido una competencia sobre hielo.
Su reciente triunfo también recuerda que el deporte no tiene por qué limitarse a las expectativas tradicionales sobre cómo debe verse o expresarse un atleta.
Llegar a la élite internacional desde México supone enfrentar desafíos particulares en una disciplina que requiere instalaciones especializadas, entrenamiento constante y recursos económicos.
La propia trayectoria de Carrillo refleja esa complejidad: cuando tenía 13 años, tuvo que trasladarse de Guadalajara a León después del cierre de la pista donde entrenaba.
Por eso, su medalla no debería servir únicamente para celebrar un resultado individual. También puede abrir una conversación sobre las condiciones necesarias para que más deportistas encuentren oportunidades de desarrollarse.




La historia de Donovan Carrillo habla de perseverancia, pero también de la importancia de no reducir el talento a los prejuicios sobre el origen, la apariencia o la forma de expresarse.
Su triunfo en Escocia demuestra que México puede competir y ganar en escenarios internacionales. El desafío es conseguir que estas historias no sean excepciones, sino parte de una cultura deportiva con más oportunidades.
Porque romper un récord importa. Pero ampliar lo que una sociedad considera posible también transforma el futuro.
Directora General de Gunaa Revista








