Cuca García: la mujer que luchó por el voto femenino en México

Hace 91 años, María Refugio “Cuca” García ayudó a organizar a miles de mujeres para exigir algo que hoy parece básico: el derecho a votar y ser votadas.

Antes de que las mujeres mexicanas pudieran entrar a una casilla electoral con una boleta en la mano, hubo mujeres que tuvieron que enfrentarse a un sistema político que ni siquiera las reconocía plenamente como ciudadanas.

Una de ellas fue María Refugio “Cuca” García Martínez, maestra rural, feminista, sufragista y activista michoacana.

El 28 de agosto de 1935, Cuca García participó en la fundación del Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDM), una organización que llegó a reunir alrededor de 50 mil mujeres agrupadas en unas 800 organizaciones locales y regionales.

Su objetivo no era únicamente conseguir el voto. El Frente también defendía mejores condiciones laborales, educación, derechos sociales y una mayor participación de las mujeres en la vida pública. Con el paso del tiempo, el sufragio femenino se convirtió en una de sus principales demandas.

Cuca García había comenzado mucho antes su participación política. Nacida en Taretan, Michoacán, en 1889, trabajó como maestra rural y participó en proyectos educativos, defendiendo una educación accesible para las comunidades. También se involucró en movimientos políticos y sociales que buscaban transformar la realidad del país.

Pero su lucha encontró uno de sus mayores obstáculos cuando intentó llegar directamente al Congreso.

En 1937 fue postulada como candidata a diputada por Uruapan. Aunque contó con respaldo político y social, su triunfo no pudo traducirse en ocupar el cargo porque las mujeres todavía no tenían reconocido constitucionalmente el derecho a votar y ser electas.

Su caso se convirtió en parte de la presión que llevó a discutir una reforma al artículo 34 constitucional.

Sin embargo, el camino todavía sería largo. El reconocimiento pleno de los derechos políticos de las mujeres en México llegaría hasta 1953, cuando finalmente se estableció constitucionalmente su derecho a votar y ser votadas.

Quizá una de las partes más incómodas de su historia es que, después de dedicar décadas a la educación y a la lucha por los derechos de las mujeres, Cuca García murió en 1973 prácticamente olvidada y en condiciones de pobreza. Incluso quedó sin recibir la pensión que había solicitado como veterana de la Revolución.

Hoy su nombre aparece en documentos históricos, investigaciones y conmemoraciones. Pero durante décadas, su contribución quedó lejos de ocupar el lugar que merecía.

Y ahí está precisamente la importancia de recordarla. Porque cada vez que una mujer vota, ocupa un cargo público, participa en una decisión política o simplemente exige que su voz sea escuchada, existe una historia detrás.

Una historia construida también por mujeres como Cuca García. 

Hace 91 años, ellas comenzaron a organizarse para abrir una puerta que parecía cerrada. Hoy, muchas mujeres caminan por ella. Y recordar quién sostuvo esa puerta también es una forma de hacer justicia.

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Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Directora General de Gunaa Revista

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