No es falta de tiempo: lo que realmente tienes que soltar para crecer

Hoy vemos tacones, maquillaje o el color rosa y los asociamos automáticamente con lo femenino. Pero hay algo que no nos enseñaron: muchas de esas cosas… no fueron creadas para mujeres.

Fueron diseñadas para hombres. Para poder, estatus o incluso guerra. Y entender esto cambia la conversación. Porque lo que hoy consideramos “femenino” no es natural… es construido.


El problema no es lo que te falta… es lo que no has dejado ir

1. Tacones: poder antes que estética

Los tacones no nacieron en pasarelas, nacieron en campos de batalla. En el siglo XVII, los hombres de la aristocracia europea los usaban para montar a caballo con más estabilidad. Pero también para algo más importante: marcar estatus. El rey Luis XIV de Francia popularizó los tacones rojos como símbolo de poder y exclusividad.

Hoy, los vemos como símbolo de feminidad. Antes, eran símbolo de autoridad masculina.

2. Maquillaje: símbolo de estatus masculino

En el antiguo Egipto, tanto hombres como mujeres usaban maquillaje. Pero en Europa, durante siglos, los hombres de élite también lo adoptaron. Rostros empolvados, labios marcados, pelucas blancas.
No era vanidad… era poder. El maquillaje indicaba riqueza, tiempo y posición social.

Lo que hoy se juzga como “demasiado” en una mujer,
antes era normal en hombres con poder.

3. El color rosa: una inversión histórica

Hoy el rosa se asocia con lo delicado, lo femenino, lo “de niñas”. Pero a principios del siglo XX era al revés. El rosa, al ser una variación del rojo (color fuerte), se recomendaba para niños.
El azul, más suave, se asociaba con niñas. No fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que esta idea se invirtió por razones comerciales. Sí: el género del color… fue marketing.

4. Faldas y vestidos: comodidad antes que género

Durante siglos, los hombres usaron túnicas, faldas y prendas largas sin problema. Desde la Antigua Roma hasta Escocia (con el kilt), estas prendas eran funcionales, cómodas y normales. La idea de que “falda = femenino” es relativamente reciente. La ropa no tenía género. La sociedad se lo asignó después.

5. Medias y pantimedias: elegancia masculina

Las medias ajustadas eran parte esencial del vestuario masculino en Europa. Mostraban las piernas como símbolo de estatus, salud y elegancia. Los hombres de la corte las usaban con orgullo. Hoy, son vistas como exclusivamente femeninas.

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Deyanira Álvarez, Gunaa Revista

Directora General de Gunaa Revista

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